Aurora García, titular de Farmacia Los Picos en Segovia, explica cómo ha afrontado el reto de dirigir su propia farmacia tras una larga trayectoria en el sector farmacéutico. En esta etapa, destaca el apoyo de Digifarma como clave en su proceso de consolidación, tanto por su valor estratégico como por el acompañamiento humano y profesional que ha encontrado desde el primer momento.

¿Qué te animó a unirte a Digifarma en esta nueva etapa de tu carrera como titular de farmacia?
Cuando no tienes experiencia previa en dispensación farmacéutica y te pones al frente de una farmacia, te enfrentas a numerosos retos. Unirme a Digifarma me dio el respaldo y la fuerza que supone formar parte de un grupo de compras consolidado.
Aunque llevo poco tiempo como titular, tengo muchos años de experiencia empresarial y sé lo importante que es contar con aliados estratégicos desde el principio. Por eso, cuando Juan Carlos me presentó Digifarma y lo que representaba no lo dudé, unirme no solo me ofrecía ventajas comerciales, sino también una red de apoyo, información y colaboración entre compañeros que resulta fundamental cuando estás dando los primeros pasos como titular. Me sentí acompañada desde el primer momento, y eso marcaba la diferencia.
¿Qué valoras especialmente del acompañamiento de Digifarma estos primeros años?
Sin duda la cercanía y el espíritu de comunidad. Desde el principio me he sentido parte de una familia: tenemos un grupo de WhatsApp muy activo donde podemos consultar cualquier duda, compartir experiencias y apoyarnos entre compañeros. Además, las sesiones formativas que ofrecen son de muy alto nivel y calidad, y las herramientas de gestión que han puesto a mi disposición han sido fundamentales para optimizar la organización de la farmacia desde el primer momento. Les estoy muy agradecida.
¿Qué ha sido lo más desafiante y lo más gratificante de empezar desde cero?
Lo más desafiante ha sido asumir toda la responsabilidad y el compromiso que conlleva gestionar una farmacia, desde la parte comercial y administrativa hasta la atención directa al paciente. Aunque tenía una amplia trayectoria en el sector farmacéutico, no había trabajado nunca de cara al paciente, así que el aprendizaje ha sido muy intenso.
Pero también ha sido muy gratificante ver cómo el proyecto va tomando forma, cómo los pacientes confían en ti, cómo puedes contribuir a mejorar su salud y bienestar día a día y como te lo agradecen, y sobre todo, contar con un equipo humano excepcional, que ha sido clave desde el principio. Tengo la suerte de estar rodeada de grandes profesionales que se han volcado con ilusión, compromiso y muchas ganas. Su apoyo, su buen hacer y su implicación diaria han hecho que este nuevo proyecto, aunque exigente, esté siendo también una etapa muy bonita y enriquecedora.
Queremos hacer de Farmacia Los Picos una farmacia integrativa, con una atención más completa y personalizada al paciente. Hemos potenciado categorías que antes no se trabajaban y hemos creado nuestra propia marca de productos, pero aún tenemos muchos planes por delante: queremos implementar ortopedia, medicamentos veterinarios, homeopatía, y servicios como análisis de composición corporal y asesoramiento nutricional. Queda mucho por hacer, y eso también es muy motivador.

También formas parte de varias empresas familiares, ¿Crees que esa experiencia te ha ayudado a la hora de decidir tener tu propia farmacia? ¿Qué aprendizaje te ha dejado tu trayectoria previa?
Sí, provengo de una familia con gran tradición empresarial y aunque no estaban vinculadas al ámbito sanitario, sin duda me dieron la fuerza y el empuje necesarios para emprender y asumir riesgos.
También conocía el sacrificio y dedicación que implicaba, junto a mi marido, hemos creado y dirigido varias empresas vinculadas con el sector salud, lo que me ha permitido conocer más de cerca la parte comercial, logística y estratégica de este entorno. Toda esa experiencia ha sido clave para afrontar el reto de mi propia farmacia con mayor seguridad.
Mi vocación como titular ha sido tardía, después de casi 30 años trabajando en el sector farmacéutico, pasando por la investigación, la fabricación, la distribución e incluso la administración sanitaria lo que me ha aportado una visión muy global de la profesión, toda esta trayectoria me permite hoy tener una mirada amplia y ambiciosa, pero también ser muy consciente de la realidad y responsabilidad que implica gestionar una farmacia, donde la atención al paciente siempre debe estar en el centro.
¿Qué apoyo crees que necesita una farmacia joven para consolidarse?
Creo que una farmacia joven necesita un acompañamiento cercano y especializado para poder consolidarse con seguridad. Al principio son muchísimas áreas a las que hay que prestar atención —legales, administrativas, comerciales, sanitarias— y no es nada fácil abarcarlo todo y más sin experiencia previa en oficina de farmacia. En ese sentido, el apoyo colegial ha sido clave para entender cómo aplicar las normativa, seguir adecuadamente los procedimientos y adaptarse correctamente al ejercicio profesional.
Por otro lado, pertenecer a un grupo como Digifarma ha sido un verdadero salvavidas en el día a día: desde el asesoramiento en compras, a la exclusividad de productos, hasta las herramientas de gestión, la formación continua, y el contacto constante con otros titulares. Todo ese ecosistema de apoyo te da seguridad, perspectiva y te permite tomar decisiones con mayor confianza, algo fundamental para que una farmacia incipiente crezca y se consolide.
¿Qué consejo le darías a alguien que está pensando en abrir una farmacia hoy?
Le diría que si tiene vocación y las ideas claras, que lo haga. Emprender no es fácil pero merece la pena, con ilusión, trabajo y constancia todo sale adelante, no hay que tener miedo.
Eso sí, es fundamental rodearse bien desde el principio: buscar apoyo, formarse, dejarse asesorar y confiar en un buen grupo como Digifarma puede ser una gran ayuda.