“La farmacia rural es en una especie de salvavidas para muchas personas”

Tras veinte años trabajando en farmacias rurales de pequeñas localidades de Valladolid, Ivan Antolín y María Monge, han afrontado el reto de poner en marcha una nueva oficina de farmacia en Azuqueca de Henares, Guadalajara. En esta nueva etapa, Digifarma les ayuda a ajustar las compras, evitar el sobrestock y diferenciarse en la localidad, mientras potencian áreas como la dermocosmética, la nutricosmética y la suplementación.

Venís de gestionar farmacias en pequeñas localidades de Valladolid y habéis dado el salto a una farmacia de nueva apertura en Azuqueca de Henares. ¿Cómo surgió esta oportunidad y qué os motivó a afrontar este nuevo proyecto?

La oportunidad surgió porque una compañera farmacéutica de la zona en la que trabajábamos nos comentó que se iba a presentar al concurso de nuevas aperturas de Castilla-La Mancha. Decidimos estudiar nuestras posibilidades porque en el proceso se valoraban tanto el expediente académico y la formación como la experiencia profesional.

En nuestro caso, contábamos con una puntuación elevada por méritos académicos y por haber trabajado durante años en farmacias VEC, es decir, farmacias de viabilidad económica comprometida. Además, había que realizar un examen y el resultado fue muy bueno, por lo que teníamos posibilidades reales de conseguir una de las plazas.

Elegimos Azuqueca de Henares porque tenemos amigas de la zona que nos habían hablado de una localidad en pleno crecimiento. También pensamos en nuestro futuro profesional y familiar, en la evolución de la farmacia rural y en la posibilidad de construir un proyecto con mayores perspectivas a corto y largo plazo.

Al final fue un poco como una lotería. Conseguimos la plaza y decidimos embarcarnos en esta nueva etapa.

Abrir una farmacia desde cero implica enfrentarse a numerosos trámites y requisitos administrativos. ¿Cuáles han sido los principales desafíos que habéis tenido que superar durante todo el proceso?

El mayor desafío fue encontrar el local. Cuando te conceden una nueva apertura, te asignan una zona farmacéutica concreta y debes localizar dentro de ella un espacio que cumpla todos los requisitos sanitarios.

El local tiene que disponer de una superficie mínima y no puede estar situado a menos de 250 metros de otras farmacias ya establecidas ni de los centros de salud. Había locales disponibles, pero la mayoría no cumplía las condiciones de tamaño o distancia.

Finalmente, encontramos uno que reunía todos los requisitos, pero pertenecía al Ayuntamiento. Como no podía adjudicárnoslo directamente, tuvimos que participar en una subasta telemática y pujar por él. Fue un momento complicado porque era el único local que nos servía y resultaba difícil decidir hasta dónde debíamos llegar con la oferta. Afortunadamente, conseguimos la adjudicación.

Después comenzó todo el proceso de obras, licencias y trámites administrativos. Desde que nos comunicaron la concesión de la plaza transcurrió más de un año y medio.

Experiencia con Digifarma

Digifarma os ha acompañado durante vuestra trayectoria. ¿Cómo ha sido vuestra experiencia con el grupo y de qué manera os está ayudando en una farmacia de nueva apertura?

Nuestra experiencia con Digifarma está siendo excelente. Conocimos el grupo a través de otros compañeros farmacéuticos y nos gustó especialmente su forma de trabajar, porque no funciona como un grupo de compras que te obliga a adquirir determinados productos. Si una propuesta encaja con las necesidades de la farmacia, compras, y si no, no tienes que hacerlo.

Esto resulta especialmente importante para una nueva apertura. Todavía no disponemos de un histórico de ventas y no podemos realizar los mismos pedidos que una farmacia que lleva años funcionando y conoce perfectamente la rotación de cada categoría.

Digifarma entiende nuestra situación y nos permite acceder a buenas condiciones sin tener que cargarnos de producto. Podemos hacer un pedido inicial ajustado y, cuando se agotan las unidades, reponerlas poco a poco manteniendo las condiciones, en lugar de tener que acumular muchas unidades para cubrir varios meses.

Esta forma de trabajar nos ayuda a controlar la inversión y evitar el sobrestock. Es una ventaja muy importante cuando estás empezando, aunque también lo es para cualquier farmacia que quiera gestionar sus existencias con mayor eficiencia.

Además, somos la única farmacia de Azuqueca de Henares que trabaja con Digifarma. Esto nos permite diferenciarnos a través de las promociones del grupo y de su marca propia, cuyos productos están teniendo una acogida muy positiva.

La presencia de Digifarma en la puerta, las bolsas, los vinilos y los propios productos también nos aporta visibilidad. Poco a poco, los pacientes van reconociendo la marca y asociándola con nuestra farmacia.

Al principio estábamos bastante perdidos con el funcionamiento de los pedidos y las condiciones, pero nos lo explicaron todo con mucha paciencia. Valoramos especialmente la disponibilidad de Patricia y Carmen, que siempre están ahí para solucionar nuestras dudas y facilitarnos el trabajo.

Tras años trabajando en farmacias rurales, donde la cercanía con el paciente suele ser fundamental, ¿cómo estáis trasladando esa filosofía de atención personalizada a vuestra nueva farmacia?

El trato cercano lo llevamos de serie. Todos los farmacéuticos deben tener esa proximidad con el paciente porque forma parte natural de nuestra profesión, pero haber trabajado durante veinte años en farmacias rurales nos ha enseñado muchísimo.

Cuando hablamos de farmacia rural, nos referimos a localidades realmente pequeñas, de alrededor de trescientos habitantes, en las que vivíamos y donde apenas existían otros servicios. El médico no acudía todos los días y el resto de servicios básicos no existían o eran mínimos.

En ese contexto, la farmacia rural se convierte en una especie de salvavidas para muchas personas, especialmente para pacientes mayores que viven solos y no disponen de medio de transporte. Además de ser sus farmacéuticos, éramos sus amigos, confidentes y, en muchas ocasiones, también sus psicólogos, ayudantes o incluso transportistas.

Les ayudábamos a renovar la medicación, a pedir cita con el medico o la enfermera, organizábamos sus pastilleros cuando tenían dificultades con la medicación y tratábamos de resolver cualquier problema que estuviera en nuestra mano. Era una gran responsabilidad, pero también proporcionaba muchísimas satisfacciones.

Esa confianza y ese vínculo con las personas los llevamos con nosotros. No tenemos que esforzarnos por trasladarlos a Azuqueca porque esa cercanía y ese trato humano nos salen de forma natural. El paciente siempre los percibe, los valora y los agradece.

Especialización de la farmacia

Habéis apostado de forma decidida por la dermocosmética. ¿Qué os llevó a potenciar esta categoría y qué papel queréis que desempeñe dentro de vuestro proyecto farmacéutico?

Acabamos de finalizar un máster en dermocosmética y suplementación. Es un área que siempre nos había interesado mucho, pero que resultaba difícil desarrollar en una farmacia situada en una localidad de tan pocos habitantes, tanto por la falta de población como por las dificultades para competir en determinadas condiciones.

La nueva apertura nos ofrecía la oportunidad de potenciar esta categoría. La dermocosméticay la suplementación tienen cada vez más presencia y demanda dentro de la oficina de farmacia, por lo que consideramos que deben ocupar un espacio visible en nuestro proyecto.

La formación nos permite ofrecer un asesoramiento más completo, plantear rutinas cosméticas y abordar con mayor conocimiento necesidades concretas como el acné, la rosácea o la dermatitis atópica.

También nos ha ayudado a descubrir marcas menos conocidas que ofrecen productos de gran calidad y muy buenos resultados. Trabajamos con algunas firmas consolidadas, pero también hemos querido apostar por laboratorios pequeños y por una línea propia de farmacia.

Cuando empiezas desde cero no puedes incorporar el catálogo completo de todos los grandes laboratorios. Por eso, hemos buscado marcas que nos permitan trabajar cómodamente, sin acumular una cantidad excesiva de producto y cubriendo diferentes necesidades tanto en dermocosmética como en suplementación.

A la hora de abrir una farmacia nueva, una de las grandes incógnitas es determinar el stock inicial. ¿Cómo decidisteis qué productos incorporar desde el primer día y qué criterios seguisteis para ajustar la inversión a las necesidades reales de la zona?

Nuestro mayorista nos facilitó un listado inicial basado en sus estadísticas de compras y consumo en Azuqueca de Henares y en localidades próximas. Esa información nos permitió tener una primera referencia sobre los medicamentos y productos que podían ser necesarios.

También contábamos con nuestra experiencia después de veinte años trabajando en farmacia. Sabíamos que debíamos tener una oferta amplia que cubriera medicamentos, parafarmacia, ortopedia, cosmética y otras categorías habituales.

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