La Farmacia de Arrabal Armendia, en Valladolid, entiende la atención farmacéutica desde la cercanía, la confianza y el trato personal. Desde su incorporación a Digifarma en 2019, el equipo ha encontrado en el grupo un apoyo tanto en el ámbito comercial como en el profesional, mientras afronta los retos de una farmacia comunitaria que ve en la tecnología una oportunidad para mejorar el servicio sin perder aquello que la hace diferente: la atención humana.
Para quienes todavía no conocen vuestra farmacia, ¿cómo la definirías en pocas palabras? ¿Qué crees que os hace diferentes?

Somos una farmacia de tamaño medio, situada muy cerquita de la playa de Las Moreras, en Isabel la Católica. Creemos que somos una parte muy cercana de las personas de nuestra calle y de nuestro barrio, como ellos lo son para nosotros, y que juntos hemos conseguido construir un espacio agradable que contribuye al cuidado de la salud de nuestros vecinos.
Se suele decir que la farmacia es mucho más que un lugar donde se dispensan medicamentos. ¿Qué significa para vosotros cuidar de las personas desde el mostrador?
Lo significa todo, ya que es nuestra vocación, lo más bonito de nuestra profesión y lo que nos llena de ilusión cada mañana: poder ayudar a la gente, a nuestros vecinos y a nuestros pacientes, que son muy importantes para nosotros, ya que con ellos hemos construido una relación personal que va más allá de la profesional.
Tratamos de ayudarles en todo lo que podemos y en todo aquello que necesiten, forme o no parte de nuestro trabajo. Ellos saben que pueden venir siempre que lo necesiten, sobre todo las personas mayores o aquellas que puedan tener mayores dificultades en su día a día.
En un sector que evoluciona constantemente, ¿qué retos consideras que tienen hoy las farmacias y cómo os adaptáis a ellos?
Por resumir, vemos tres retos principales en nuestro futuro:
1. Seguir poniendo en valor la farmacia comunitaria por su cercanía a los pacientes y como establecimiento sanitario cercano, accesible y seguro, esencial en el consejo farmacéutico, frente a las amenazas de la automedicación y del acceso online, con los peligros que esto conlleva.
2. La puesta en valor de la profesión farmacéutica. Conseguir que los profesionales de nuestros establecimientos encuentren el desarrollo económico, profesional y personal necesario para desarrollar su carrera. Para ello, es imprescindible garantizar la viabilidad económica de las farmacias, los márgenes comerciales y las mejoras continuas en los convenios de los profesionales.
3. La tecnología como gran aliada para la prestación de un mejor servicio a nuestros pacientes. Herramientas que reduzcan la burocracia y el trabajo manual en las oficinas de farmacia y centren nuestro trabajo en la atención farmacéutica son oportunidades que tenemos y vamos a tener cada vez más a nuestro alcance, tanto con la digitalización como con el tratamiento avanzado de la información o la introducción de la inteligencia artificial en la mejora disruptiva de todos nuestros procesos.

Formáis parte de la familia Digifarma desde hace años. ¿Cómo ha sido vuestra experiencia?
Nosotros pertenecemos a Digifarma desde el momento en que compramos la farmacia, en el año 2019, y la experiencia ha sido maravillosa. A una farmacia pequeña como la nuestra nos sirve de gran ayuda tanto en los temas comerciales, porque nos permite acceder a laboratorios en condiciones impensables de forma individual y poder trasladar esto a nuestros clientes, como a nivel personal, ya que para cualquier aspecto que hemos necesitado siempre ha habido muchos compañeros y profesionales en Digifarma dispuestos a ayudarnos y prestarnos consejo.
Desde fuera puede parecer un grupo de compras, pero los que estamos dentro sabemos que es mucho más: un grupo de personas con objetivos comunes y con muchas ganas de ayudar, compartir y procurar el bien de todos. Estamos muy contentos y agradecidos de pertenecer a Digifarma.
Mirando al futuro, ¿cómo veis el futuro de la farmacia con los cambios tecnológicos tan veloces que estamos viviendo?
Si te soy sincera, en un mundo en el que todo tiende a hacerse online, creo que cada vez tienen más valor las profesiones como la nuestra, en las que tenemos al otro lado del mostrador a una persona que conoces y te conoce, muchas veces en una situación de debilidad, en la que la profesionalidad y el trato humano cobran un valor imprescindible.
Antes te comentaba la necesidad de ver estos avances como oportunidades para cada vez ser mejores en lo que nos hace diferentes: esa atención personal y humana.
